
La casualidad ha hecho que siga hablándoles de cosas tan poco favorecedoras como la muerte. Una vez una amiga, hoy muerta, me dijo aquello de que "la muerte a nadie le sienta bien". Un jefe vetusto, tanto como inteligente, me enseñó una frase grave y certera: "se está muriendo gente que antes no se moría". Ahora le tocó a esta joven promesa del cine del buen gusto, Heath Ledger, que proviene de ese país prometedor, Australia, en donde velan a las nuevas promesas antes de que reciban los beneficios del bienestar. Con 28 años apenas te da tiempo de saborear la vida. Claro que este apuesto joven quiso, quizás, saborear el lado más amargo para espantar así los sinsabores de dios sabe qué. No voy a hablarles de los motivos que han saltado a los breves de las agencias, ni de las lágrimas que, dicen, se han soltado en Hollywood. Voy a decirles que al menos este joven sembró su árbol, con nombre propio, me dijo verdades en el cine e hizo que volvieran a relamirse los amantes de los clásicos al contemplarle seductor y grosero dentro de la pantalla. Por cierto, lo encontraron muerto porque su masajista fue a visitarle. Ni siquiera los masajistas....lo dejo así. Agrego un trailer para los nostálgicos


