domingo, 20 de enero de 2008

No se den prisa en pasar


O dénsela. Porque no hay tiempo. O es que últimamente el tiempo me obsesiona tanto, que me apresuro a decir que nos resta poco, y el poco que nos queda debemos aprovecharlo. Dense prisa, la misma prisa que nos exige el sonido de un móvil: coge la llamada¡¡, lee las llamadas perdidas para responder¡¡, responde al sms¡¡. Ya no ha tiempo para mirar el reloj y decirte a ti mismo que este sujeto se vuelve a retrasar, y que no puedes irte del lugar de la cita porque lo pierdes. Ya nadie se pierde. Todos estamos interconectados. Hay una red que nos une. Que nos ata, y que nos prescribe una tardía receta de custodia. Estamos vigilados. Si no respondes es porque no te interesa. ¿Se han dado cuenta de que han desaparecido las excusas?. Ya no hay excusas para no conocer, para no saber del otro en el confin. El msn abre el sendero inmediato para el contacto fácil, veloz e íntimo. Ya la intimidad no está en el cuerpo a cuerpo. Ya no hay prisas para pasar adentro. Ya no puedes decir que te echa para atrás su aliento o su sonrisa fácil. Ahora los desagregamos por sus excesivas faltas de €ortografía. Ya no queda tiempo

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