lunes, 12 de mayo de 2008

mujer periodista, perseguida, y valiente


Lydia es de esas mujeres que se conocen en los renglones. Sobran apenas tres líneas de su libro, Los demonios del Edén ,o algunos menos en la descripción de sus hazañas para descubrir que Cacho se ha sabido perder en los caminos bravos, agudos y nobles de la profesión. A esta mujer en mitad de una noche oscura, agresiva, y mexicana, una joven le contó la historia de su vida y la de su hermana pequeña. La historia no era otra que la de unas niñas cazadas por un delincuente que les mordió la vida y la infancia al enseñarles los demonios del sexo convertido en abuso, dominio y violación. Entonces descubrió que habia decenas de niñas de apenas cinco años que estaban siendo abusadas sexualmente por viejos adultos y adinerados. La joven le pidió ayuda para salvar su vida por haberse atrevido a denunciar, y Lydia supo en ese preciso instante que la ayuda la precisaba ella y de urgencia para devolverles a las niñas algún trozo minúsculo de la dignidad robada.. A los periodistas nos gusta dar de frente con hombres y mujeres valientes, capaces de contarnos los hechos ocurridos para nosotros poder armarnos de verdad y ser capaces de batallar para que se conozca la gravedad de lo sucedido y facilitar la búsqueda de los culpables y la justicia para las víctimas. Esta mujer fue torturada por contar lo que pasaba, e incluso ingresó en prisión por ello. Ya está bien de poner freno y castigar a los responsables de que se conozcan las tropelías que cometen algunos sujetos impunes. Da orgullo saber que hay Lydias capaces de salvar el alma de una profesión compormetida cn los más débiles y con la narración de las verdades perdidas por los rincones del mundo.

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