
La historia vista desde la mirada de Julia merece mucho interés para la los oídos de los que la seguimos, y seguro encierra episodios plenos de emoción. La mirada de esta periodista vigilante y atenta a todo lo ocurrido, merece estar en los capítulos más relevantes de la historia del periodismo nacional. Dice Julia que la podemos ver defendiendo los valores básicos del feminismo, criticando las extremas ideas conservadoras, peor además presume de "poner huevos en todas las cestas" para hacer visible siempre en sus programas y espectaculares tertulias todas las visiones y perspectivas posibles de la realidad que nos toca contar. Ella sabe interpretarla a su modo. Es rápida, hábil y peleona. El otro dia dijo que lo de Telma Ortiz merece ser considerado y que ella esperaba que sentase jurisprudencia."Todos merecemos un espacio de intimidad y nadie puede quebrarlo, pero, claro, se hace dificil en este país de cotillas"."A mi me llamaron hija de puta por no querar posar fuera de la clínica con mi hija en brazos. Yo le enseño a mi hija a mi familia y a mis amigos". No es tan difícil poner los límites. Julia puede ser fotografiada en una conferencia o en su lugar de trabajo o en una presentación de un libro, pero nunca en el super con la cesta en una mano y Candela en la otra. Es una gran defensora, una vez más, del periodismo limpio, real, respetuoso, que saca los colores a los de la esfera pública pero cuando cometen tropelías con el caudal, no evalua su comportamiento en una fiesta privada en casa de unos amigotes. Todavía recuerdo las tertulias que se montaban para intentar adivinar la identidad del padre de su hija. Y lo pudo capear.
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